CASA MI

Vivienda unifamiliar, Las Torres de Cotillas

 

Al lugar se accede atravesando una densa pinada, más allá una loma en lo alto. Desde ella se puede divisar cientos de kilómetros de paisaje: campos de el Espinar, la Atalaya, la Retamosa, y al fondo, Sierra Espuña.

La casa se posa sobre la zona más elevada desde donde configura una gran plataforma, a veces en contacto con el suelo, a veces en vuelo.

Tras la entrada, que se encuentra protegida en un patio abierto, la vivienda se desdobla en dos partes:

Hacia el oeste, lo público: un mirador ámplio y abierto desde donde observar el paisaje. Cumple a su vez las funciones de salón, comedor y cocina. Delante una gran plataforma a modo de terraza y zona de piscina destinado a la búsqueda del hedonismo y disfrute de los cuerpos.

Hacia el este, lo íntimo: Tres cuerpos orbitan y giran para configurar tres dormitorios con distintas perspectivas y atmósferas. Uno más abierto y avanzado que mira hacia el Sur-este, otro, retraido y protegido por sendos volúmenes en sus costados y, el principal, un gran volumen volado hacia el Noreste. Grandes ventanales permiten una gran entrada de luz y la pinada del frente protegerá de las miradas indiscretas.

La urbanización y cimentación de la vivienda se ha reducido a un 20% de la superficie total para tratar de alterar la menor superficie del suelo natural. La importancia de esto es afectar lo mínimo a los procesos geológicos y ecosistémicos de los que forma parte este terreno manteniendo sus escorrentías naturales, su permeabilidad al agua, y la diferente vegetación autóctona actualmente presente: pino carrasco (pinus alepensis), romero (rosmarinus officinalis), tomillo (thymus), etc.

Imágenes © ad-hoc



 

 

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